Y el carnaval se apoderó
A quien cantas tú,
a quien canto yo,
para que cantamos,
tu y yo,
me cantas a mí,
y yo,
re canto a ti,
corazones
luces increíbles
van lanzando,
mis cabellos,
tus cabellos
levantados,
casi arrancados
por los huracanes
de la pasión.
Tiembla
la naturaleza entera
ya no existe el oro,
lo somos tu y yo,
mi piel se eriza,
desde el orco
hasta más
arriba
del cielo,
los dos
fundidos, derretidos.
De pronto tu voz
Jadeante,
bañada,
se va rompiendo
¡Ay!,
Creo
que soy Orfeo,
y tú,
Eurídice,
que me conduces
al llanto roto.
Una mano temblorosa,
una lira,
arrancado va
nuestras entrañas
donde anda
nuestro paisaje soñado,
entre las máscaras de la vida,
yo tocando la guitarra,
tú bailando
sobre tus
disfraces
volubles,
cantando
ese amor
vencedor,
y el claro de luna
sonando,
haciendo sollozar
este éxtasis,
en ese paraíso,
el tuyo y el mío.
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