La amada y su hombre
El amado
¡Ay esta boca mía!
donde mil clavos
la andan sangrando,
que queriendo alejarme,
poniéndome un muro,
que taparon mis ojos,
creyendo así,
que así
no pudiera ver
la casa de mi amada.
Yo, a lomos de mi caballo,
a la playa quería ir,
para tapar mis ojos,
en la arena de la playa,
mas siempre
me llevaba
a la puerta de tu casa.
Y mis amores
ennegreciendo se fueron,
donde mis carnes
fueron brotando
todas las malas hierbas,
diciéndome siempre,
que yo no tengo
la culpa de amarte,
que la culpa es
de la tierra profunda
de donde efluye un olor,
que me trae el sabor
de tus pechos
La amada
¡Ay amor!,
¡Cuánta sinrazón!,
me grito la novia,
que contigo no deseo
ni cama ni sustento,
solo contigo
deseo estar,
arrastrada quiero ser,
y cuando me llegan
tus susurros,
que volver me piden,
en una hierba olorosa
me transformo,
para que una
brisa de aire
me lleve
hacia el hombre
de mi vida.
Por eso amor,
he dejado atrás,
a un hombre bueno,
que me prometía
dineros y descendencia,
por eso le deje
a mitad de la boda,
con toda la iglesia
coronadas de flores.
por eso el castigo
se cierne sobre ti,
yo encerrada quedaré,
lastimando el
Castigo
que tu vas a sufrir,
no hay nadie
en este mundo
que defender quiera.
El amado
La aurora resplandece,
los pagaros
empezaron a cantar,
los árboles se pliegan
a los vientos
de la mañana,
la noche ya va muriendo,
quiero ir a un rincón,
lo más oscuro posible,
donde yo te pueda amar,
donde no importa la gente.
Ya resuena los cascos,
los gritos enfurecidos,
a echarme el veneno,
que mate nuestro amor.
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