La ciudad de los nefelibatas
Quiero inventar una cuidad,
con casa de todos los colores,
serás nombrada con
el nombre que
invente para ti.
¡Está tan bella!
en tus amaneceres,
en tus anocheceres,
en tus noches,
cuando la
majestad
de los colores
inundan los ojos
de los caminantes nocturnos,
orgullosos, todos,
del nombre
que puse
en honor a ti.
grandes exequias tuvimos
de la ciudad de los coches,
de esas
almendras centrales,
que a sus vecinos expulsa,
se viste con el cruel traje
de los humos
y los hongos nauseabundos,
Que no recuerde,
ni nostalgia tengamos
de las ciudades de
los éxitos efímeros
e inconstantes.
Ya sólo quiero
reconocerte
pegada
a la pared
del color
que te sublima.
Inventaremos trabajos,
inventaremos oficios,
para que todos
nosotros
andemos orgullosos
de nuestros
cielos azules,
recuperados,
cadencias vida,
a nuestro paso.
Ya no queda
tiempo
para la nostalgia,
en la ciudad
de las casas de colores,
haciendo castillos en el aire,
cuantas cosas se hagan
con la suavidad de tus manos
te mantengan ocupada.
Ya no quiero que tus
caricias,
se las reserves
a los ásperos majaderos,
sólo quiero que tus caricias
reposen en los que
te arropan cada día,
a todos aquellos
que tu piel roce,
en esta ciudad,
que he construido
para ti,
la ciudad de los nefelibatas.
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