Mi generosa venganza

Ya no sé cómo hacer más feliz,
tengo esa sensación,
de que nuevamente 
sufriremos tanto los dos,
que mi desconsuelo,
y tu tristeza,
llevarán nuestros nombres,
ya todos sabemos,
tu y yo lo sabemos,
que cuando la balanza
de la vida,
hace que el llanto
pese tanto como la caricia,
empieza la finitud.
Y cuando 
nos sonrojemos 
de nuestra indigencia,
cuando no podemos 
dignifiquemos,
nos encontraremos 
el rostro amargo,
y cual ave nocturna,
el encanto 
volará 
hacia otros destinos.  
Mas nuestras vidas,
donde instantes
felices vivimos,
nos toca besar
ahora, 
las espinas de 
las rosas 
regaladas,
quedando dañados
tan malheridos,
donde tanto 
nos enredamos,
perdidas las alas
quedaron
viniendo 
está a ser,
mi generosa venganza,
no podemos 
arrepentirnos
de habernos amado.

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