No es el amor el que muere
¡Ay esta vida!,
cuando decimos
que el amor se muere,
cuando quien muere
somos nosotros mismos,
atrás quedo
la edad de la inocencia,
donde caminando vas,
de olvido en olvido,
de ramas entrelazadas y rotas,
donde un día tras otro,
te preguntas:
¿Por qué quieres amar?,
Si un día vas a desaparecer.
Y un día, mirando,
en esos albores de la aurora,
recién despertado,
De un largo sueño,
Contemplas ese
Comienzo,
Donde afirmas:
Quien no besa, no vive,
Y quien no vive,
su cuerpo no siente,
fantasmas de la pena,
huyendo van,
recorriendo
los féretros
de los que
los amores perdieron,
siendo un
mal recuerdo
en sus vidas,
enganchados
andan
al vacío de sus vidas,
esta vida
se ha transformado
en los gemidos
de los que el amor perdieron,
golpeando la vida,
hasta romperla
en mil trozos,
arañando van
toda sombra
que sus recuerdos traigan
de la ternura perdida.
No es el amor
el que muere,
somos nosotros
los que nos
Vamos
Muriendo.
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