Rememorándote (“In memoriam” M. Hernández)
Tus letras, tus silabas,
tus estrofas, tus poemas
sobre mí ha caído
trabajaste, viviste,
luchaste, escribiste,
en calabazos,
exhausto de dolor,
amando, sufriendo,
entre sórdidas celdas,
Tus palabras resuenan
juramentos de alegrías,
por tus venas,
corren los vientos del pueblo,
plegarias hermosas
para cantar los niños yunteros,
traspasando la mortalidad,
ahora tus cenizas
reposan
en miles de corazones,
en tus largas noches de cabrero,
de la luna te enamoraste,
de tu condición humana,
tu supiste ver
la moderna esclavitud,
las tristes guerras
siguen siendo
la señora de la humanidad,
sigue cabalgando junto
al jinete del hambre,
sigue costumbre tan nuestra
de destripar los vivos,
para honrarles,
tras su postrera muerte
torrente mío
seguirás siendo,
en cenizas
me convertiré,
testigo,
como tú,
de la moderna esclavitud,
cantando,
la dureza
de estos tiempos,
volando cual ave
sobre los
corazones del mundo,
quiero abandonar,
Miguel,
este cruel rebaño,
en el que quieren
convertir
al ser humano.
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