La fuente me preguntaba

I

En esta fría y clara tarde, 
Somnoliento ando,
abrigado ando, 
en esta fría tarde,
de este breve invierno,
donde ya 
algunos arboles 
brotaron ya. 
Días que te refugias,
n el muro del parque, 
abrigo perenne 
de los fríos aires
 norteños, 
que anuncia
ya 
la llegada
de la primavera.
Añorado sol.
Camino vas de tu casa,
y sin que la veas aun,
sientes el crepitar 
de la fuente, 
siempre sacando
la llave equivocada,
prisas llevas
del cobijo
de tu habitación, 
buscando el calor
que ya no existe
en las calles.
Ya la tarde muerta anuncia
Los silencios de la noche 

II

Que se viene encima
Más otra vez más, 
Como cada tarde, 
Como cada mañana, 
El agua que canta
De la fuente crepitante,
Me inquiere siempre
La misma pregunta:
¿Te suena este canto eterno de tu vida?
Yo siempre le respondo lo mismo:
Nunca escuche tal melodía;
Yo solo recuerdo coplas lejanas,
Que me cantaba mi madre.
Mas una tarde, otra vez
La fuente empezó
A susurrarme 
De nuevo la melodía:
¿Recuerdas triste de ti 
La presente melodía?,
Entonces me conto 
Una tarde de mirlos, 
de una primavera, 
donde las f lores
del parque
le hacían cortejo, 
de los bellos olores,
tu ofreciste
tu maduro fruto
a una ninfa serena,
tus labios ardieron,
y en otra tarde clara, 
la senda se pobló 
de una tristeza,
desde ese día 
toco tu melodía,
mas tu amargura lejana,
ha tapado todos tus recuerdos,
calla ya fuente,
que tu melodía 
revela más amargura,
que lo que mi corazón
necesita, 
otra vez
mas, 
un día más, 
otra tarde más
hago rechinar mis llaves,
de nuevo el silencio
de otra tarde muerta,
ya mis días
no me llevarán s
la fuente 
que se amarga
por mi presencia, 
este dolor se me lleva
la vida.

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