Enséñame a ir muriendo
Y un día,
sentados los dos,
en el césped
de un parque,
te suelto
mi gran pregunta:
¿Cuéntame cómo vives?
Sólo respóndeme
como pasas tus días, tus noches,
si te carcomen los odios,
o vas lanzando
petardos alegres,
si añoras las confusas olas,
o discutiste con tu jefe,
o ya decidiste
andar
por la espuma
de las olas.
Dime tú.
Como vives,
yo solo tengo
Una habitación,
donde hago mi vida,
ven a mí,
te ofrezco mi cara,
para que tu
me des la tuya,
dime todas tus farsas,
te diré que yo
las tengo peores,
cuéntame tus rencores,
yo cada día
me dominan más,
ojalá los dos
dejemos de lado
los estúpidos orgullos.
Dime si vas
aprendiendo a morir,
ya apenas
tenemos secretos,
siento nauseas
en este vacío mundo,
como se parece
al vacío
del extasiante placer.
Estas locuras imprevistas,
esos instantes de estar vivo,
donde la esperanza habita,
donde el vacío ahonda
tercamente
para arrabiatártela.
Dime si vas
aprendiendo a morir,
como aprendes
como los sabios
a renunciar
a las ofrendas de la vida,
cómo empiezas a
tener el aura
del fugitivo,
para acabar
en la pura nada,
enséñame al fin
a quedarme tranquilo.
Comentarios
Publicar un comentario