Una historia os he de contar

Quisiera escribiros,
Una historia conocida,
algunos la recordamos,
ese viento del pueblo,
en el que perdió el pueblo,
sangre escarchada en cebolla,
esas historias
no acabadas,
no terminadas.
Cuento la historia,
de un hombre,
que permaneció,
entre nosotros,
hombre alegre,
hombre de campo,
cabrero era,
 por dar más señas,
otro niño yuntero.
Prendiendo el corazón
de una mujer hermosa,
canto y perteneció
al único pueblo,
al que se sentía p pertenecer,
un legado nos dejó,
muchos
aprendimos amar
los poetas
a través de canciones,
aprendiendo a vivir
cual pájaro libre,
que camina,
por los corazones
de personas
comprometidas.
Naciendo desamparado,
comprobando
el fatal destino
de los oprimidos,
les escribió,
les dedico
los mejores
momentos
de su vida,
sufriendo
las tres heridas:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Ahora muchos
le estudian,
le celebran,
se le cita,
más nos dicen,
a otras cosa
mariposa,
que son cosas
del pasado,
y sus huellas,
entre nosotros sigue,
naciendo ando
cada día,
escribiendo cada día,
muriendo cada día,
como oprimido
que soy,
sigo esperando,
que su legado
reciba la justa
recompensa
de justicia y dignidad,
debería finalizarse
algunas cosas,
para que otras comiencen
¡Qué bonita mañana
primaveral!,
donde la tristeza
es el preludio de la alegría,
del que nace, escribe y muere,
Como él,
hundiendo mi sangre,
mi corazón
en los oprimidos de este mundo.

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