A quien corresponda

Me dirijo a usted,
dueño de todos 
los etcéteras del señorío,
Yo, don Antonio Ruiz de Pablo,
aspirante a aprendiz de poeta,
que aquí ando,
pase lo que pase,
en esta solitaria
habitación,
leídos todos sus escritos,
le digo a usted que no,
y le diré mil veces no,
Confieso que voy 
clamando mi verdad,
hechas mis palabras
a la medida 
de estos torpes versos,
donde ya Don Quijote dijo;
“yo soy el señor 
de deshacer entuertos”,
mas las aspas del molino,
le llevaron otra vez
al suelo,
tal vez al ser yo,
sería mejor decir
Un nosotros, 
decir esto,
todo se cumplía,
todos haciendo van
guerras por su cuenta,
manera española
de quebrantar
el espinazo del adversario.
Ya solo puede decir, 
que soy humilde,
que solo me queda
briznas de dignidad,
o tal vez,
no lo sé,
si tengo las dos
cosas a la vez.
Quisiera ser un 
día el pueblo invencible,
suplico a vuecencia,
que no me acuse más
de ser míos
todos los males, 
que ya este cincuentón ya,
tanto ruido no puede hacer,
solo a duras penas
puedo llevar en mi
mi viejo corazón herido,
para decirle que esas
explosiones
que tanto le asustan,
sólo son eso,
gritos de amor 
al ser humano,
por eso te digo,
como viejo dicho
castellano,
Dios te coja confesado,
todos andan dando 
el acabose, 
a punto de dar al 
gatillo 
de mi indignación,
firmo en una tarde primaveral,
por parte de
este madrileño,
que sufre, que vive,
para decirle
con amor:
¡Déjenme ser emancipador!

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