El profundo sueño del enamorado

Que serán de esos amores,
que por el otoño abonamos,
para que en las floridas
primaveras
empiecen a brotar,
tengo pánico
de aprehender
la rosa equivocada;
no quiero quedar
otra vez
que las espina
hagan brotar
la sangre
en la palma
de mis manos.
Ya va regresando
albas limpias
rasgándome
este rostro mío;
esas mañanas
que desean reventar
este escondido presidio,
donde
la débil esperanza rebelde,
la voy alimentando,
esperando que suba
la muerte,
estando a tu lado,
donde me lecho
lo vistan de esmeraldas,
sumergido en el profundo sueño
del enamorado eterno.

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