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Mostrando entradas de abril, 2020

Habitó en mí

Habitó en mi un ave, en mis venas, corrían rosas rojas con espinas, un clavicordio sonaba en los latidos de mi corazón. Amé y no amé. Muchas veces me amaron, estuve triste, estuve alegre, tuve primaveras, tuve otoños, quise ser lo más feliz posible. Aquí reposa el polvo de una ave, de una rosa roja, de un clavicordio.

Vuela la luna blanca

oches de lunas blancas, parecieran las mismas de siempre, más siempre no son las mismas, cuando vemos las cosas ya han sucedido, Tiemblan, de nuevo, sus luces, tiembla el agua de la playa, tiemblan las lágrimas de mis ojos; mis carnes se mueven, temblando mi alma. La luna me quiere hablar, moviendo sus labios, me dice “ Transito, querer, enigma”. Mis carnes muriéndose van, arqueándose el alma, vuela la luna blanca, afligida, encogida.

Aprendiendo a caminar hacia la eternidad (Cántico de la amistad)

Desbordante emoción, viendo las flores nacer, te he visto ya desnudo, tras el duro invierno, con los años te me hiciste noble, renaciendo vas, todos los días, llegando a ser mi dulce confidente, cuantas veces, te he contado mis aventuras, mis penas, mis alegrías, en la primavera te regalo flores, cada noche vemos estrellas, vamos creciendo en la vida, mas yo sigo mi camino, andas a mi lado, nos empezamos a cuidarnos mejor. Presto ando a escucharte, para aprender de tu sabiduría, yo siempre caminaré en este mar de dudas Otro día alegre tuve hoy, volví a leer, el amigo que tantos días no leí, esa Alicia, cuantas alegrías me da, más tiempo quisiera darte, las nubes grises, ya pasaron a ser días calurosos de azules brillantes, Querida amiga, contigo la vida tiene otro sentido, leyéndote, alegría recobro, los arboles recobran su savia, me vas trayendo los mil secretos de una vida venturosa, seguiremos ...

Rumbo nuevo

Días de fiesta, una ciudad primaveral, de nuevo los abrazos, los besos, proclamando una felicidad, que aseguran te llegarán, así es que hablan del amor. Vas caminando entonces, por calles angostas, impregnado aún de esperanzas. Más ya observaste rostros sombríos, solo capaces fueron de decir, es vano tu caminar. Tembloroso y cansados pasos, esta ciudad se fue quedando vacía, todo una nube negra, apoderándose de sus calles y sus viandantes. Miré al cielo, miré al suelo, mis ojos suplicaron dadme asilo, almas no asomaron a los balcones, una abrumadora polvareda se formó, saliendo un fantasma que al oído me dijo, debes perder la esperanza, el amor y la solidaridad yo solo soy ya el recuerdo que no dejan ir, un desencanto me inundo, quise rendirme esta vez, al sentir inútil mi viaje. Reposar quiero, antes de iniciar mi camino, en esta agreste ciudad, otro camino has de abrir, el fantasma me velaba, canticos fúnebres, escuchan...

¡¡¡Aquí te espero!!!

Ya no más búsquedas, ya no más esperas, solo ya quiero ¡¡Desfallecer!!, si a mi camino acudes. ¡¡Desfallecer!!, al sentir un beso, no me cuentes ahora tus defectos. Se que se deseas escuchar tengo un amor infinito, mi dicha es otra, si tu me acompañas, estaré junto a tí, cuando tu me mires, yo temblaré, cuando los minutos serán horas eternas. Desfallezco de nuevo, solo susurros profiero, ¡¡¡Aquí te espero!!!

Recuerdos tus llegadas

Esa esmeralda sin pulir, me hiciste tu broche más precioso, hiciste de mí alguien especial, arrancaste esas raíces, esos miedos, que me acorralaban. En mi imaginación surcaste, un yo murió, otro yo brotó, me acompañaste, ya no estuve solo, un día lloré tu partida, hoy prefiero recordar tus llegadas.

Contemplad este rostro

Contemplad este rostro, de ojos verdes, esa barba de tres días, eso cuerpo lampiño, mis pequeñas y suaves manos, esos musitados silencios, esos susurros imperceptibles. Todas las mañanas, cuando navego por el madrileño suburbano, siempre me da su beso mañanero, ella lleva una dirección, yo la contraria, mirándonos por sus ventanas, susurramos nuestros besos, nos van observando, despreocupados y naturales queremos ser.

Esa primera salida

Pausadamente, dulcemente, abandonando estas paredes mudas, de tantos días de encierro, hoy esa cerradura, que tan solo era testigo, de mis salidas a compra, mañana será testigo de mi pronta liberación hacia un desconocido caminos. Abriendo las puertas, de par en par, el suave murmullo de la gente por la calle, las miradas sonrientes, el tintineo de una cuchara de café. Mi carne mortal, será acariciada nuevamente, cuantos días sin sentir tus apretones.

Anhelo

Sentado ando, en esta solitaria habitación, pensativo ando, con muchos anhelos, otros hombres pensativos andarán, con mis mismo anhelos, quizás en esta mortecina Europa, quizás más lejos, en Rusia, en China, o quizás también allende los mares, miles o millones de idiomas hablamos. Quisiera conocerlos, para unirme a todos ellos, como intento con mis cercanos. Quien sabe si hermanos seríamos, podría valer la pena ser feliz por un instante

Somnílocuo

Tristemente decepcionado, mirando voy a las estrellas va, así son los soñadores, rompiéndose la cara por un sueño perdido, su esperanza siempre mira al pasado, con la cabeza alta, presto a caer, una y otra vez, se levantará siempre. Sueños perdidos le sobrevienen todos los días, proyectos cortos, proyectos largos, queriéndose ser nefelibata, no paso de ser un somnílocuo.

Dueño del mundo

Dueño del mundo se proclamó, su juventud iluminaba los abismos, Dueño del mundo se ufanaba, lo pregonaba por cielos, mares, tierras, creyóse que todo fundía, nadie osaba a mirarle los ojos. Dueño del mundo, nadie osó decirle que sus palabras herían, como aplastaba a los soñadores derrotados, Dueño del mundo se creía, dueño de si mismo no era.

Las cuatro paredes

Las cuatro paredes de mi habitación, a una calle vacía dan, manojos de nervios tengo, hasta moverme me empieza a cansar, Amada mía, que mis llaves tenías, entre dos podíamos ser nuestros libertadores. ¡Ay! Las paredes rotas, me duele todo, en esta larga noche, buscando un tercer brazo, que me lleve de un lado a otro. Sombrío por mi pena, de negro me pongo, cuando estalla, apenado hombre no encontrarán. Penas son mis sueños, pena es mi paz, penas son mis batallas. Ya no lucho contra mis penas, ya solo susurro, cuanto penamos, para morir un día.

No tropezaré otra vez

En esta habitación, se acurrucan los rincones, apearme deseo de ese jadeante caballo, resonando van sus cascos, voy diciéndole galopa animal. El compañero de piso No le puedo decir apurate ya, debemos salir de este destartalado piso, a desahuciarnos vienen. Ya no haré, como cuando joven, regirme, cuando mi madre rezaba por encarcelados, enfermos y pobres. Ya no asestaré puñetazos, la sangre me asusta, otro domingo a comer te invitaré, basta ya de tropezar con la misma piedra.

El milagro murió

Id parando los relojes, silencien los teléfonos, poned un bozal a ese perro ladrador, no me aporreen los pianos, truenen los tambores, un féretro va a salir, sus dolientes a hombros lo llevan. Que todo el mundo pare, se han ido ya mis puntos cardinales, ni días la semana tendrá, ni más canciones no serán cantadas, todo esto sucede, al creer que hay amor eterno, creyente ya no seré. No quiero más noches con estrellas, ni amaneceres grandiosos, no quiero ya que un árbol me cobije, ya nada puede llegar a buen final.

Un milagro

Un prodigio me ha sucedido, en mis manos flores me nacieron, mi amada me besó, y brotaron en esta extraña primavera, dando luz a mis ojos dan. Más de pronto, a cantar me puse, con esta nueva dicha, pero que pudo suceder en esta vida, que llantos y alegrías se fueron sucediendo. Voy por las calles, mirándome como extraño, como loco de atar, por decirles que en mis manos, nacieron flores, solo entiende, que no hay más trigo, que el de los trigales, o cuando susurro, llevo mi dulzura, solo un niño quieren ver. En una celda me pueden cerrar, seguiré cantando, que de mis manos nacen flores