Vuela la luna blanca

oches de lunas blancas,

parecieran

las mismas de siempre,

más siempre

no son las mismas,

cuando vemos

las cosas

ya han sucedido,

Tiemblan, de nuevo,

sus luces,

tiembla el

agua de la playa,

tiemblan

las lágrimas

de mis ojos;

mis carnes

se mueven,

temblando

mi alma.

La luna

me quiere

hablar,

moviendo

sus labios,

me dice

Transito,

querer,

enigma”.

Mis carnes

muriéndose van,

arqueándose el alma,

vuela la luna blanca,

afligida, encogida.



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