Esa primera salida
Pausadamente, dulcemente,
abandonando
estas paredes mudas,
de tantos días de encierro,
hoy esa cerradura,
que tan solo
era testigo,
de mis salidas
a compra,
mañana será testigo
de mi pronta liberación
hacia un desconocido caminos.
Abriendo las puertas,
de par en par,
el suave murmullo
de la gente por la calle,
las miradas sonrientes,
el tintineo de una
cuchara de café.
Mi carne mortal,
será acariciada
nuevamente,
cuantos días
sin sentir
tus apretones.
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