Leo mis poemas
Ando
escribiendo
mis
sollozos
cotidianos.
Una
sonrisa
se
dibuja en mi rostro,
para
decir,
voz
en grito:
“Esto
es mío,
sólo
es mío!
Me
va latiendo el corazón,
la
sangre ya no corre,
se
va coagulando.
Ignoro
si es bueno o malo,
está
en mi,
este
cáliz,
no
quiero beber,
ya
no quiero mortificarme.
Este
poema,
que
cuando escribo,
es
mío,
no
puedo decirlo más,
cuando
otros lean,
serán
suyos.
Comentarios
Publicar un comentario