Madrid, primavera del 2020
¡Ay Madrid!,
donde anda lo que amo y odio,
de sueños rotos,
de silenciosas noches,
de mañanas sin coches,
sólo de cuando,en cuando
alguien de la compra viene.
Tenues cantos vuelven a sonar,
más yo nada puedo ver,
sólo sentir.
Los pescados, las carnes,
las verduras, las frutas
en sus estantes estarán,
traídos vienen,
en medio de muchas
tribulaciones.
Cierto luto le ha devenido,
socavada,
otra vez herida
en su débil corazón,
en esta primavera,
que ya no parece primavera,
Lágrimas pesadas,
sobre este corazón herido,
donde ni los débiles
rayos del sol
me curan esta soledad.
Hablamos de héroes,
pero ¿les conocemos?,
seguimos hablando del tiempo,
aún sin salir de casa,
con pesada costumbre,
aguantando vamos
esta soledad impuesta,
pareciera que
ya una primavera
no podremos disfrutar,
asi vamos viviendo,
sin ir a bares o museos,
paseando como meandros,
por sus eternas callejuelas;
con sus hoteles vacíos.
Hace casi un mes,
que todo se vació,
un goteo de muertes,
un atronador ruido
buscando culpables,
o puedo decir muchas cosas
Queda atrás decir
que eres mi cemento,
queda atrás
que en el Manzanares
se puede pescar,
queda atrás
mirar al cielo,
viendo ese pesado hongo
sobre nuestras cabezas.
Reflexionas, te aturdes,
todos somos sabios,
nadie sabe donde camina,
todo va ardiendo.
Un hilo silente
de la ciudad.
Otro día levantas,
y como andará Juan,
hacia donde mirará Julián,
comemos, dormimos, leemos,
enlutados van algunos ya,
sin poderles lanzar
mano de tierra,
otra vez Madrid endurecida,
golpeada de nuevo,
ante esta conmoción,
una rosa rota soy.
Ojalá alguien
anuncie una tormenta
de alegría,
que acabe
con tanta mala uva,
para poder recorrer
las calles de Madrid.
Comentarios
Publicar un comentario