Contemplad este rostro
Contemplad este rostro,
de ojos verdes,
esa barba de tres días,
eso cuerpo lampiño,
mis pequeñas y suaves manos,
esos musitados silencios,
esos susurros imperceptibles.
Todas las mañanas,
cuando navego
por el madrileño suburbano,
siempre me da
su beso mañanero,
ella lleva una dirección,
yo la contraria,
mirándonos por
sus ventanas,
susurramos nuestros besos,
nos van observando,
despreocupados y naturales
queremos ser.
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