Noche silenciosa

Volviendo a casa,
la noche era

un crudo y duro

silencio,

más.

En ese viaje vuelta,

mirando al cielo,

vi una luna

adornada

de guitarras,

al son de sus toques,

balaustradas

Intentaban llegar a la tierra,

me dieron ganas de subir,

a lo alto de un pino,

Intentando,

que sus escarchadas

copas,

hiciesen

el milagro

de caminar

por dicho

 pasamanos.

Y llegando

a la luna,

sonámbulos custodiaban

los últimos escalones,

esos ojos blancos.

desgarrados,

ciegos,

al cruel espacio,

ni quisieron mandar.

Cruel y cruenta

batalla comencé,

quería conocer

el misterio de la

Balaustrada,

más sobre las escalinatas,

mi sangre volvió a brotar,

una ola, procedente

de la tierra

me llevo de nuevo
a los confines del mundo,
Un féretro lleno de rosas,

me llevo por las corrientes

del mundo.

Me querían rendir

homenaje

por intentar

conocer

el secreto

de la balaustrada,

al menos yo,

he muerto

 en ella.

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