Un Retrato de Lorca
Un
ligero movimiento
de
su frente,
donde
quiere encontrar
las
raíces
de
sus poderosas alas,
dijubándose
más allá
los
telones, que
subirán
y bajarán
a
lo largo de su vida.
Una
bestia
salta
sobre su nariz,
que
enfurecida
aplastarla
quiere.
Inesperadamente
un
joven rubio
irrumpe
con su desplante,
luciendo
va sus mejillas,
con
adornos de
enredaderas
andaluzas;
su
boca tembloroso valle
garganta
asaltada,
gimiendo
una navaja plateada.
Volando
su cabeza sola,
en
ondas marinas,
y
los sátiros del mar
lanzando
van caracolas,
apagar
quieren s
su
voz atronadora,
Liberarlo
quieren
de
ese cuerpo
que
lo oprime;
al
espacio mandar
esas
cejas imposibles,
que
son puentes
entre
una España derrumbada,
y
una América que no
sabe
encontrar su camino,
siendo
sus ojos
los
que circulen,
sin
puertos ni banderas,
el
que descubra
nuestra
extraña sinrazón,
circulando
por los cuatro
puntos
cardinales
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