Lucidez o Demencia
Cuantas
derrotas habidas,
con
tantas luchas habidas,
y
siempre
el
eterno sabelotodo
te
dice que para qué
has
estado en tantas batallas,
jamás
entenderán,
que
lo hago
para
que vivan mejor,
echándote
en cara
que
ya tu vives bien,
que
más puedes tener
en
esta vida.
Siempre
vuelvo
mi
cabeza,
y
susurrando digo:
como
quieres
que
lo explique.
No
puedo explicar
que
lo quiere uno para uno,
lo
quiere para todos,
preguntándote
siempre,
cual
es la razón
de
tanta incomprensión.
Seguiré
trabajando,
más
que un mulo,
con
mucha claridad,
y
la inocencia del primer día,
siendo
así que emane
esa
débil luz,
para
que los muros,
que
me encierran,
salten
hechos añicos.
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