Lucidez o Demencia
Cuantas derrotas habidas, con tantas luchas habidas, y siempre el eterno sabelotodo te dice que para qué has estado en tantas batallas, jamás entenderán, que lo hago para que vivan mejor, echándote en cara que ya tu vives bien, que más puedes tener en esta vida. Siempre vuelvo mi cabeza, y susurrando digo: como quieres que lo explique. No puedo explicar que lo quiere uno para uno, lo quiere para todos, preguntándote siempre, cual es la razón de tanta incomprensión. Seguiré trabajando, más que un mulo, con mucha claridad, y la inocencia del primer día, siendo así que emane esa débil luz, para que los muros, que me encierran, salten hechos añicos.
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