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Ese negro corcel

Cuantos golpes me viene dando esta vida, que tan magullado tiene mi corazón,   resaca de todo lo sufrido, emponzoñando esos veintiún gramos, que perdemos cuando morimos. en este sinvivir, abriéndose van profundas zanjas, cual caballo de Atila, un corcel negro, en estampida, asolando caminos, magullando nuestros cuerpos, por las piedras, que sus cascos levantando van. Estando en un grito hasta la sinrazón tu alma, cruel destino en donde los blasfemos, como irredentos fariseos, irrumpieron el templo de nuestra vida, convirtiéndonos en puras mercancías, volviéndonos, como un canto rodado, en seres humanos, pobres pobres; nuestras miradas furibundas, en fuego se convierten, sólo con sentir una palmada, sobre nuestro hombro, todos van creyendo que nuestras manos son ya porta navajas. Todos heraldos del nuevo orden ...

Consiénteme secar mis lágrimas

Consiéntanme secar mis lágrimas llantos que de mis ojos germinan. se ese céfiro constante, ser el halito decidido del hato de mis penas, ser el viento constante y ser la brisa un buen pastor, conduciendo el rebaño de mis penalidades, en la guarida siendo un pedazo de género, en el rincón olvidado. ¡Ay mi bella!, ¡Ay mi amada! se mi conforte, el abrigo de mi piel. antes que llegue La aurora, sintiendo   la eterna prisión   de tu abrazo  , ser mi consuelo, abrigo con mis brazos antes que el sol salga , creando el nuevo pájaro, y nuestros suspiros formen un nuevo planeta. Te ofrezco mis lágrimas, para las bebas, siendo el goce de tu amor. Ese caluroso aliento, esa pasión, que sequen  mis lagrimas bebe mis recelos  aprehende mis besos, se la presa de mis inundados ojos; sigue estrujando tus...