Epístola a Pablo Neruda

Como me gustaría verte,

tu invitación jamás llego,

no podía ser

de otra manera.

Hermoso hubiera sido,

recoger carta en Cíbeles,

en que me invitarás

a tu Selva Negra,

haciendo mi maleta,

lo dejaría todo.

Como explicaría

mi tristeza,

de esta farsa agobiante,

de este pozo sin fondo,

de negros confines,

mas no se como

son los milagros,

que entre

tanta negrura,

resplandezca tu voz,

naciendo en mi

esa fe,

haciendo

lo que hago,

haré ese viaje,

para traerme

en mi corazón,

parte de tu memoria,

seguirá brotando

la insurgente verdad,

que por los aires lleve,

llevando el candil

de las esperanzas,

no estarás allí,

pero dame la mano,

yo ando vivo aún,

hombre me sentiré,

paseando por

las callejuelas

de un Madrid

moribundo

Comentarios

Entradas populares de este blog

Al rio Manzanares

Sueños

Me pregunto si existo